La tormenta ha menguado, se disiparon los nubarrones de las mediocres campañas y la amenazada votación. Los primeros rayos del horizonte político dejan ver a un grupo de actores preparando su debut en roles nunca antes vistos y nunca antes tan exigidos. Destacan en los papeles protagónicos los candidatos independientes ganadores y los nueve gobernadores que tomarán posesión entre septiembre y noviembre. Jaime Rodríguez El Bronco, próximo gobernador de Nuevo León, y Manuel Clouthier como diputado federal encabezan la lista de los que harán historia -para bien o para mal- al llegar a sus cargos sin partido. Pero deberán comprobar sus capacidades como gobernantes y demostrar su oficio político, pues no hay lugar ni tiempo para espontáneos ni distraídos. Muchos querrán que fracasen.

Los gobernadores electos tendrán en primera fila a ciudadanos críticos y organizaciones sociales observando sus acciones prioritarias, exigiéndoles efectividad. Recientemente, el Centro de Análisis de Políticas Públicas México Evalúa, dirigido por Edna Jaime, detectó sus principales desafíos. En Guerrero, una de las entidades más atrasadas, ubicó la estabilidad y el desarrollo como prioridades para el priísta Héctor Astudillo. Tarea colosal para un estado inferior al promedio nacional en casi todos los indicadores evaluados: seguridad, justicia, educación, gasto público, rendición de cuentas y corrupción, y donde nueve de cada 10 habitantes percibe altos niveles de corrupción.

En el también lastimado Michoacán, el perredista Silvano Aureoles enfrentará una situación peor a la del resto del país en seguridad, educación, corrupción y justicia. El fortalecimiento institucional es el principal reto en este territorio.

Claudia Pavlovich, priísta, debe tener claro que a Sonora le llegó la hora de rendir cuentas por las constantes denuncias de corrupción de su clase política y por ser el estado más atrasado en la implementación de la reforma penal. En Nuevo León, el primer gobernador independiente, Jaime Rodríguez, enfrentará una deuda pública que sube mientras la inversión desciende. En Baja California Sur, el panista Carlos Mendoza encarará las deficiencias de su sistema educativo y el penoso penúltimo lugar en la aplicación del nuevo sistema de justicia penal; mientras que su compañero de partido, Francisco Domínguez, deberá resolver en Querétaro problemas de transparencia, disciplina presupuestal y control del gasto excedente.

En San Luis Potosí los esfuerzos del priísta Juan Manuel Carrera tendrán que enfocarse en la paupérrima calidad educativa y la urgente transparencia en compras gubernamentales. En Campeche, Alejandro Moreno, priísta, habrá de lidiar con los efectos de la caída del precio del petróleo y asumir una deuda creciente. Finalmente, quien resulte ganador en Colima tendrá que controlar el gasto excedente y ordenar su nómina magisterial.

ULTIMÁTUM CONSTITUCIONAL

Los desafíos son tan variados como necesidades hay en México. Los nuevos representantes populares tendrán que enfrentarlos hasta las últimas consecuencias. Como ganadores de esta elección deben saber que el rol de los ciudadanos no concluyó en las casillas, pues han puesto un mayor precio a su voto. Si no gobiernan diligentemente, la nación les demandará responsabilidad penal, administrativa, civil y/o política.